La Comisión Europea prepara nuevas normas para facilitar las transacciones electrónicas transfronterizas seguras en Europa.

El Reglamento cuyo borrador acaba de publicar, pretende  garantizar que las personas y las empresas puedan usar sus propios sistemas de identificación electrónica nacionales en otros países de la UE en que exista la identificación electrónica.

También pretende crear un mercado único de la firma electrónica y los servicios de confianza en línea afines más allá de las fronteras, asegurando que esos servicios funcionan a través de las fronteras y gozan del mismo estatuto jurídico que los trámites tradicionales en papel.

Permite a los países con sistemas de identificación electrónica existentes optar por quedar fuera del sistema paneuropeo. Si un Estado miembro notifica que desea sumarse a este sistema paneuropeo, debe ofrecer el mismo acceso a los servicios públicos mediante la identificación electrónica que a sus propios ciudadanos.

El Reglamento propuesto:

  • No obligará a los Estados miembros de la UE a introducir documentos nacionales de identidad, tarjetas de identidad electrónicas u otras soluciones de identificación electrónica, ni tampoco a los particulares a obtenerlos
  • No introducirá una identificación electrónica europea ni ninguna clase de base de datos europea
  • No facilitará ni exigirá compartir información personal con otras partes.

Antecedentes

Los dos elementos del Reglamento (la identificación electrónica y la firma electrónica) darán lugar a un entorno regulatorio armonizado.

El planteamiento sobre la firma electrónica, que se basa en que la Directiva sobre la firma electrónica vigente (Directiva 1999/93/CE), ya ha propiciado un cierto grado de armonización de las prácticas en Europa, aunque no el suficiente.

Todos los países de la UE tienen marcos jurídicos en materia de firma electrónica, aunque son distintos y hacen imposible en la práctica realizar transacciones electrónicas transfronterizas. Lo mismo puede decirse de servicios de confianza como lo sellos de tiempo, y los sellos electrónicos de empresa  que carecen de interoperabilidad europea.